Archivos para septiembre, 2008

Death Magnetic

Publicado en Fight fire with fire el septiembre 26, 2008 por Camus


Por Denmark

A la salida mundial del 12 de Septiembre de 2008 del nuevo disco de METALLICA, DEATH MAGNETIC (ahora primer lugar en todos los países del planeta), nos atrevemos a presentar nuestras perspectivas del mismo.
Me parece que para muchos de los que tuvimos expectativas del DEATH MAGNETIC, nos llevamos, en el caso personal de la autora de este texto, una gran sorpresa, y es que este disco resulta ser más de lo que uno podía imaginar, resultó ser algo completamente nuevo.
DEATH MAGNETIC está compuesto de 10 tracks en su mayoría bastante duros, baste buenos. El primer sencillo del álbum, The day that never comes, con sus 07:58 minutos de puro metal, emociona tanto que resulta ser de mis favoritas.
Con respecto a todo lo que ha desencadenado la salida de este disco, en su presentación el 4 de septiembre, les dejamos en donde pueden encontrar el video: http://www.metallica.com/index.asp?item=601195
Todo con muchos más detalles por supuesto que en la página oficial: www.metallica.com
Espero en verdad puedan escuchar DEATH MAGNETIC, y que lo compren. Aunque ahora agotado, lo pueden escuchar completito en: http://www.metallica.com/index.asp?item=601231
Metallica regresa con DEATH MAGNETIC demostrando por qué es la banda de metal más grande de nuestro universo.

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Por Gilberto Morales Arroyo

He de confesarlo, desconozco casi por completo el trabajo de Metallica desde el llamado Álbum Negro, periodo de su carrera que, dicen los que saben y algunos de sus fans, no es tan bueno, que Metallica se vendió, que quisieron hacer, lo que a inicios de la década de los 90 se llamó grunge (por ejemplo, algo como Alice in Chains), que la buena época metalera de la banda se quedo con And Justice for All y los discos anteriores: los posteriores nada que ver con lo más duro del metal.
Pues bien, después de 8 discos en estudio, lanzan Death Magnetic, álbum que en realidad, desde mi punto de vista, supera las expectativas y a más de uno lo deja emocionado, con constantes y frenéticos movimientos de cabeza, ya que desde el inicio, That Was Just Your Life, las machacantes y distorsionadas cuerdas se dejan oír (desde aquí podemos escuchar que los solos de Hammett regresan), con un poderoso bajo y una tarola que ya es característica de Lars, una canción que en verdad se puede jactar de ser muy metalera.
Por si no fuera poco y por si creíamos que sólo era cosa del inicio, los siguientes tracks siguen la misma línea: duros, los riffs de las guitarras bien estructurados con los de la bateria y un bajo que no deja resquicios a la lentitud.
Se vuelve a lo “clásico”, pistas entre siete y ocho minutos, y desde mi punto de vista, The End Of The Line, es una canción con puro poder desde el inicio hasta el fin, con unas guitarras que nos hacen matear, y la batería que nos deja disfrutar, en ocasiones, de la velocidad que es característica del danés. Y si de impresiones se trata, All Nightmare Long, nos deja con un buen sabor de boca, nos recuerda a lo más duro del Metal, donde la velocidad de todos los instrumentos es imperiosa.
Death Magnetic se compone de 10 tracks, en su mayoría muy buenos (con excepción, desde mi parecer, de The Judas Kiss), con este disco, Metallica regresa y nos recuerda que porque es la mejor banda de metal sobre la tierra.

Un pequeño homenaje

Publicado en Música el septiembre 18, 2008 por Camus

Would you like to say

Something before you leave?

Summer ’68, Wright

Por Gil Camus

 

El rock está de luto, el pasado lunes (15 sep) murió Rick Wright (1943-2008), tecladista y fundador de la legendaria banda Pink Floyd.

Que más podemos decir que no se haya dicho acerca de este personaje que nos brindó tantas cosas con su música, ya que es indiscutible que él y su Hammond, definieron el sonido tan característico de Pink Floyd en todas sus etapas.

Desde The Pipera t the gates of dawn, podemos ver que las largas improvisaciones psicodélicas del genial Syd Barrett, por ejemplo en Astronomy domine o en Interstellar overdrive, no hubieran sido lo mismo sin la atmósfera que imprimía, sobre todo en vivo, con los teclados, o tal vez, Lucifer Sam, (uno de los puntos cumbres del álbum, a nuestro parecer), sonaría “vacía” sin los acordes de Wright que se escuchan al fondo. Y que decir del toque que le da la melodía que se escucha atrás de la voz de Barrett en Bike: la creación de historias de colores brillantes, cuentos fantasiosos, que podemos escuchar en este disco, en buena medida se lo debemos a Wright.

Luego, ya sin Barrett, en A saucerful of secrets (y en los discos subsiguientes) Pink Floyd se sostuvo gracias al soporte que Rick siempre brindó en todas las piezas. Basta mencionar, de este álbum, la canción que parece ser la más exitosa, Set the controls for the Herat of the sun: de nueva cuenta, en las improvisaciones, el sonido del teclado, el órgano y el sintetizador, son fundamentales, ya que nos brinda fragmentos sonoros con los cueles uno se puede perder en un viaje sin necesidad de otras cosas. En este disco, Wright nos entrega dos canciones de su inspiración: Remember a day, en la cual aparte de lucir largos puentes melódicos con su instrumento, deja que sus compañeros muestren de lo que están hechos, por ejemplo, la batería de Mason, nos regala tamborasos bien estructurados que siempre son agradecidos; y por otra parte, tenemos la tranquila See saw.

Bueno, si de creación de atmósferas se trata, en Ummaguma, en el disco en “vivo”, Wright siempre sobre sale por aquellas bellas improvisaciones, a muestra: Careful whit that Axe, Eugene. Mientras que en la parte de “estudio”, nos muestra su talento, tanto en composición como instrumentista, en Sysyphus, sobre todo, a nuestro parecer, en la parte 2.

Que decir de aquella nota insistente y los primeros acordes con los que comienza Echoes: sin duda, los portentosos y prolongados bloques sonoros y cósmicos quedaron bien estructurados gracias al ingenio de Rick.

Y entonces la cima: The great Gig in the Sky  y una de las maravillas de Pink Floyd, Us and Them. Dos de los íconos de The Dark Side of the Mood, se los debemos a Rick Wright (la segunda canción con Waters), piezas que, a pesar de escucharlas una y otra vez, no podemos creer sean tan perfectas, las cuales, en cada una de esas reproducciones, nos transportan a otro universo, aunque el viaje sea por momentos contradictorio. Por un lado, en la primera canción arriba mencionada, aunque escuchemos el susurro, sabremos que no estamos muertos porque el grito incansable de Clare Torry siempre nos trasporta para poder disfrutarlo cada vez más, deseando ser inmortales para que nunca se acabe. Por otro lado, Us and Them, nos recuerda que solamente somos ordinarios, que viejos o no, moriremos, que nuestro lenguaje (y sus errores) nos ha llevado hasta donde estamos. Y sí, pagadita a este track, encontramos Any Colour You Llike, lo que nos hace regresar a lo que han llamado el spece rock o la pura “psicodelia” sideral, espacial, pues, lo cual se logró, como lo hemos dicho, gracias a la contribución de Wright.

¿Y qué podemos decir de su aporte en la pieza más importante de Pink Floyd que aparece en Wish you were here (en verdad sí que lo deseamos Wright), Shine on you Crazy Diamond? Quién mejor que Gilmour para responder: “…Without his quiet touch the Album ‘Wish You Were Here’ would not quite have worked.” Ahora bien: ¿qué sería de Welcome to the Machine, sin los aplastantes acordes de los órganos de Rick?

         Como es de esperarse, en Animals, el órgano Hammond, sirve de nueva cuenta, como aquella ligadura perfecta que une largas estructuras sonoras (en Dogs), como inicio magnífico e inolvidable (por ejemplo en Pigs, pero sobre todo en Sheep). Si algo sobre sale de este disco (aparte del genio de Gilmour), es la riqueza artística de Wright.

Está demás mencionar las confrontaciones creativas y diferencias personales entre Waters y Rick en el principio del declive de Pink Floyd, sólo podemos aventurarnos a decir que tal decaimiento, quizá se debe a que Wright (y en cierta medida Mason), participó esporádicamente, en The Wall (con honrosas excepciones) y que en The Final Cut, ni siquiera apareció y no debemos sorprendernos que su regreso “definitivo” a Pink Floyd (en lo que se ha llamado la “era de Gilmour), se encuentre marcado por las mejores canciones del Tha Division Bell, (What do you want from me, Marooned y A great day for freedom, claro, sin olvidar la oscuridad que imprime a High hopes).

Es claro que no somos especialistas en Rock, ni siquiera lo pretendemos ser, sin embargo, lo anterior no es sino un pequeño homenaje, una muestra de agradecimiento a uno de los pilares, de lo que se ha llamado, por parte de los que saben, el rock progresivo, un reconocimiento a uno de los miembros de una de las mejores bandas de rock que han existido sobre la tierra, un gesto de admiración y respeto a una persona que, junto con otros cuatro, nos han hecho sentir, gozar, maravillarnos, apasionarnos, viajarnos y que nos han hecho ver al mundo de forma distinta y creer que tal vez las cosas pueden estar mejor, un personaje que ahora nos ha dejado, ha partido a otro plano de la existencia, pero que nos ha dejado en éste, un fondo, una atmósfera eterna que siempre, aunque el en fondo, estará presente. Gracias Richard Wright, por el maravilloso espectáculo en el cielo y esperamos verte en el lado oscuro de la luna.

Aquí les dejo una secuencia de fotos, con una canción de fondo, una pieza maravillosa, compleja, que, desde mi parecer, es el climax del Atom Heart Mother, y que, no curiosamente, es responsabilidad de Wright, Summer ’68.

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