Tres veces mojado

Por Gil Camus

En cierta ocasión, un amigo de la Universidad (no de la misma licenciatura), me comentó la experiencia, digamos racista, a la que fue sujeto cuando tuvo la oportunidad de viajar a Europa. Con esa peripecia como sustento, me aseguró que México no es un país racista, por lo menos, dijo, no a los niveles del viejo continente. Por supuesto me extrañé y argumenté lo contrario con una serie de ejemplos (que aquí no voy a citar). Al final del “debate”, mi amigo se quedó con sus argumentos, no lo pude convencer.

Sería muy interesante conocer ahora su opinión tras ciertos hechos lamentables. Hace algunos días, se confirmó algo que es práctica cotidiana en nuestro país desde hace varios años: por medio de la denuncia pública hecha por sacerdotes encargados de dos albergues, la Procuraduría de Justicia de Oaxaca, confirmó el plagio de migrantes centroamericanos, realizados, según entrevistas a dichos clérigos, el 16 y 21 de diciembre. Exactamente el número de personas secuestradas no se conoce, las cifras van desde 8 a 150 indocumentados (as). (Cf. La Jornada, 24/12/10, p. 5 y 27/12/10, p. 5).

En realidad las cifras no importan. Lo importante es que, aún siendo una sola persona, en nuestro país, los y las indocumentadas de Centroamérica (hermanos, como los llama mi amigo universitario), en su intento por llegar a un sueño, del cual los Estados Unidos ya despertó, sufren discriminación, racismo y violencia, de la misma forma (quizá peor) que las y los  mexicanos, con documentos o sin ellos, en dicho país.

Es evidente, sin lugar a dudas, la presencia del crimen (como lo llama el inquilino de los Pinos) organizado en el tráfico y trata de personas, sobre todo si éstas son indocumentadas. Para muestra la garrafal masacre de, al menos, 72 centroamericanos, atribuido al grupo escindido del Cartel del Golfo, los Zatas. Incluso, en buena parte de la frontera norte del país (principalmente en Tijuana), los polleros tradicionales, aquellas personas que conocían las rutas para poder cruzar a Estados Unidos, han sido desplazadas por bandas delictivas (La jornada, 29/12/10, p. 2).

No obstante de que lo anterior es una realidad palpable de nuestra actualidad, la situación deplorable que sufren las personas migrantes en nuestro país tiene un pasado, por lo tanto me aventuro a plantear que dicha situación no siempre ha estado ligada al crimen organizado.

Hay una canción de la cultura popular mexicana, (cuyo grupo intérprete debe ser una referencia para estudiar y analizar  la actual violencia que sufre México): Tres veces mojado, de Los Tigres del Norte. En ella se cuenta la historia de un salvadoreño que, en su travesía para llegar a Estados Unidos, tres veces tuvo que arriesgar la vida, ya que dos fronteras más se cruzaron en su camino:

          “… En Guatemala y México, cuando cruce, dos veces me salvé me hicieran prisionero, el mismo idioma y el color,   reflexioné: ¿cómo es posible que me llamen extranjero?…”

Con respecto a nuestro país:

          “… Es lindo México, pero cuánto sufrí, atravesarlo sin papeles es muy duro, los cinco mil kilómetros que recorrí, puedo decir que los recuerdo uno por uno…”

Esta canción se encuentra en un disco (Ídolos del pueblo) de 1998, es decir, doce años atrás y refiere una realidad que, como he dicho, no se encuentra sólo vinculada al crimen organizado, lo cual no quiere decir que no exista, sino, por el contrario, que hay otros factores, cuya historia es perfectamente rastreable, como la discriminación y el racismo, elementos que componen la situación a la que se ven sujetos los migrantes en México.

En realidad no nos queda hacernos las víctimas y decir que Estados Unidos sostiene políticas que van en contra de los derechos humanos de (así los llamamos) nuestros paisanos. No hay que hacernos las víctimas y decir que son ellos los racistas, México sostiene el mismo discurso: el día 28 de diciembre, La jornada reveló que, en un documento llamado Programa de estudios estratégicos 2010 (de consumo institucional, no público), El CISEN plantea la migración como un riesgo para la estabilidad nacional. ¿Qué es lo que dice el gobierno norteamericano con  respecto a la migración en su país?, exactamente lo mismo: que es un riego para su estabilidad.

Ahora bien, al parecer ese documento no sólo hace referencia a la migración de otros países a México, sino, además, se refiere a la interna, es decir; a la movilidad o distribución poblacional de zonas rurales a las urbanas del país: ¡el extranjero es su propia tierra! O como dicen los (respetables) Tigres del Norte: “… el mismo idioma y color… ¿cómo puede ser que me llamen extranjero?… Vaya que si no discriminamos, vaya que reproducimos ese discurso: si no lo creen, reflexionemos un poco acerca de la situación que viven los triqui en Oaxaca o la comunidad tzotzil  de Mitzitón en Chiapas.

¿Será que México es una sociedad cuya cultura es profundamente racista? Me parece que sí. Esta es una pregunta que desarrollaré con más seriedad pero con una arista más: ¿será que somos una sociedad profundamente violenta? ¿En realidad se trata de una guerra que es sólo del inquilino de los Pinos? Pues ya lo dijo el gran deconstruccionista argelino, Jacques Derrida, en Canallas (2005, Trotta, España): Le voyoun que je suis, en español sólo puede ser traducido con el uso de paréntesis: El canalla (al) que estoy si(gui)endo.

El cartón de de ROCHA (La Jornada, 29/12/10, p. 7).

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Una respuesta hacia “Tres veces mojado”

  1. Todos los Artìculos muy interesantes amigo rwittero, te invito a que entres al tl para que todos miren lo quwe haces. genial!. gracias un saludo universitario!

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